CONTEMPLAD EL ÁRBOL DE LA CRUZ
75 años de la Hermandad del Silencio
23 de octubre de 2021 - 23 de enero de 2022
MUSEO SANTA CLARA
Zafra
Viernes
la madrugada enjuaga el silencio
clamor y agonía
trigo enterrado
uvas en el lagar del amor
árbol
florece lo seco desde la luz de las raíces
el bosque alumbra la noche
con el fuego que en su pecho habita
crucificado amor
contemplad el árbol de la cruz
luz desvelada
entrega encendida
ser espigas y rompernos
y uvas aligerando la sed
viernes
árbol
luz
silencio
Tu vida entregada
despertando amor
José Ángel Losada Gahete
El Silencio en la madrugada de Zafra
En la madrugada del Viernes Santo, el Silencio va inundando las calles de Zafra. El Crucificado, portado y escoltado por hermanos de la Cofradía, discurre acallando a quienes contemplan su austero procesionar.
Túnicas blancas, capas y antifaces negros y capirotes caídos son símbolos del dolor y del luto por Cristo muerto en la Cruz.
El silencio sobrecogedor, roto solo por los secos golpes de báculos y varas o el arrastrar de cadenas que anudan algunos tobillos, se vuelve plegaria cuando surge, desde las propias trabajaderas del paso, una saeta que se eleva como incienso al cielo.
Hace ya 75 años que nacía este rito anual al fundarse la Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de los Desamparados y María Santísima del Mayor Dolor la mañana del Viernes Santo de 1946.
Entonces, diez fieles católicos acuerdan salir en estación de penitencia y mantener como hermandad el espíritu de ayuda mutua y al necesitado.
Sus señas de identidad son la roja cruz potenzada y el Libro de Regla, que contiene las normas y fines de la Hermandad, manuscrito e iluminado por el hermano Manuel Fernández en 1952.
Árbol único en nobleza
A mediados del siglo I, san Pablo escribía que «la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan –para nosotros- es fuerza de Dios» (1 Cor 1 18).
Pero, la cruz, como símbolo cristiano, tardó en ser representada y, aún más, para ver en ella clavada la imagen de Jesús. Téngase en cuenta que, entonces, la cruz era un método de ajusticiamiento destinado a malhechores; por lo que, hasta el siglo IV, no se difunde como emblema del triunfo de Cristo sobre la muerte y el pecado.
Comenzó mostrándose como cruz gemmata, es decir, cubierta de placas de metal con joyas incrustadas o, como tal, representada en mosaicos. Y cuando Cristo aparece lo hace siempre vivo y sereno, como hombre barbado o joven imberbe.
Después del siglo XI, se le representa sufriente o muerto y varia su aspecto al compás de la evolución artística: crucificados románicos y góticos, renacentistas o barrocos, neoclásicos y contemporáneos…
En todos, no suele faltar el títulus, con la inscripción INRI, sobre el stipes, que alude a la causa de su condena: «El Rey de los judíos». Y, en muchos, a los pies del patibulum, va una calavera con dos tibias cruzadas que evocan a Adán, que había recibido sepultura en el Gólgota o Calvario, sobre la que se clavó la cruz.
Hondas raíces y frondosa copa tiene el Árbol donde «estuvo clavada la salvación del mundo».
Cruz de Altar y cruz procesional
La Iglesia, desde los primeros siglos, se valió de signos visibles que ayudasen a los fieles en sus oraciones. La cruz será uno de los fundamentales: colocada en el ábside de las iglesias indicaba la dirección de la oración, y hacia ella elevaban los cristianos su mirada a la espera de la segunda venida del Señor.
Se sabe que, en el siglo V, ya se colocaba la cruz sobre el altar durante la celebración eucarística, aunque el primer testimonio gráfico de ello es del siglo XI. Estas cruces, sin embargo, no llevaban la imagen del Crucificado.
Será a partir del siglo XII, cuando sobre el altar se coloque la cruz martirial, la cruz de la que pende la imagen de Cristo crucificado, apoyada sobre una base que evoca el Calvario.
Más antiguo es el uso de la cruz procesional que encabezaba los ceremoniales. Compuesta por un astil sobre el que se eleva la cruz, se colocaba al lado del altar o se desmontaba aquel para colocarla en el centro del ara.
En esta vitrina están reunidas unos ejemplos de cruces de altar, procedentes de la Parroquia de Ntra. Sra. de Candelaria, del Convento de Santa Clara y de alguna colección particular, todas posteriores a la Reforma católica.
La Cruz en el arte actual
La representación de la Cruz y de Cristo crucificado siguen siendo temas que interesan a los artistas contemporáneos. El signo y la escena mantienen su vigencia para mostrar el sufrimiento de Jesús, la entrega por el prójimo y su misión redentora de la Humanidad.
Podemos encontrar desde actualizaciones del tema a versiones transgresoras, que permiten a través de esta iconografía reflexionar sobre problemáticas sociales del mundo en que vivimos.
El diálogo entre arte y religión, tan fructífero en tiempos pasados, persiste al adaptar el lenguaje artístico e iconográfico a las preocupaciones e inquietudes de la sociedad actual.
Un tema, el de la Pasión de Cristo, muy explorado por los artistas contemporáneos para tratar el sufrimiento actual, provocado sobre todo por conflictos bélicos.
PIEZAS EXPUESTAS TEMPORALMENTE:
Colecciones particulares
Crucificado. Pasta de papel, madera y hueso, siglo XVII.
Crucificado. Madera policromada, siglo XVII.
Crucificado. Madera con restos de policromía, siglo XIX.
Elevación de la Cruz. Estampa calcográfica, Mariano Salvador Maella, 1801.
Setenta y cinco. Técnica mixta sobre lienzo, Diego de Eloísa, 2020.
Vera Crucis. Collage sobre tabla, Paco Sánchez Concha, 2021.
Crux fidelis. Impresión de ilustración digital, 2021.
Hermandad del Silencio, Zafra:
Cruz de Guía. Madera, siglo XVII.
Crucificado chico. Madera policromada, siglo XVII.
Libro de Regla. Pergamino, Manuel Fernández, 1952.
Bandera de la Hermandad. Metal y telas, siglo XX.
Reproducciones. Miniados del Libro de Regla.
Fotografías. Carmela Montaño, M. Núñez, Pepe Santana y Rafa García.
Monasterio de Sta. María del Valle, Zafra
Cristo del torno conventual. Madera policromada, siglo XVII.
Crucificado. Madera policromada, siglo XVII.
Cruz de altar franciscana. Madera, nácar, siglo XVII.
Cruz de altar franciscana. Madera, nácar y bronce, siglo XIX.
Cruz de altar. Madera policromada y dorada, siglo XVIII.
Cruz procesional. Plata, siglo XVII.
Jesús muere en la Cruz. Estación XII del viacrucis del coro conventual. Madera y nácar, siglo XVIII
Jesús es bajado de la Cruz. Estación XIII del viacrucis del coro conventual. Madera y nácar, siglo XVIII.
Cristo crucificado entre la Virgen, San Juan y María Magdalena. Estampa calcográfica, 1679.
Inclinada la cabeza dio su espíritu. Estampa calcográfica, Juan Fernando Palomino, Bernardo Albiztur y Tornaria, 1779.
Museo Santa Clara, Zafra
Cristo crucificado. Estampa calcográfica, Diego Velázquez de Silva, Juan Antonio Salvador Carmona, 1786.
Calvario. Cristo entre la Virgen y san Juan. Óleo sobre lienzo, Ramón Fernández Moreno, siglo XX.
Por ayer, POR HOY, por mañana… Acuarela, Gemma Crespo, 2008.
Parroquia de Ntra. Sra. de Candelaria, Zafra
Crucificado. Madera policromada, círculo de Pedro Millán, finales del siglo XV.
Calvario. Cristo entre los dos ladrones, óleo sobre lienzo, siglo XVII.
Cruz de altar. Madera, marfil, siglo XVII.
Cruz de altar. Plata. Blas Rivero, 1786.
Cruz de altar. Bronce, siglo XVIII.
Parroquia de San Miguel, Zafra
Crucificado. Óleo sobre lienzo, P. Nogales, 2000.
PIEZAS EXPUESTAS EN EL MUSEO:
Como complemento natural de la exposición temporal, en las salas del museo pueden verse las siguientes obras que, de una manera u otra, están relacionadas con la misma.
Sala I. Intramuros. Tras las huellas de Clara
Cama cruciforme de la Monja Santa. Madera, siglo XVIII.
Sala I. Intramuros. Reza y trabaja
Cruz franciscana. Madera y nácar, siglo XVII.
Cruz franciscana. Madera y nácar, siglo XVIII.
Jesús es clavado en la Cruz. Estación XI del viacrucis del coro conventual. Madera y nácar, siglo XVIII.
Sala II. La Piedad Nobiliaria. Ornato y Liturgia
Templum Crucis in Hierusalem. Estampa calcográfica, Thomás de Leu, siglo XVII.
Sala II. La Piedad Nobiliaria. En el momento de la muerte
Cruz procesional. Plata, siglo XVII.
Sala II. La Piedad Nobiliaria. El olor de la santidad
Cruz-relicario. Ébano, bronce, pergamino, siglo XVII.
Lignum Crucis. Ébano, plata, siglo XVII
Lignum Crucis. Oro, esmaltes, piedras preciosas, perlas y cristal de roca, siglo XVII.
Sacristía
Cristo del Sol. Óleo sobre lienzo, siglo XVII.
Crucificado en su capilla. Madera, siglo XIX.
Capilla mayor de la iglesia
Cristo de la Sangre. Madera policromada, siglo XVI.
Cristo de los Desamparados. Madera policromada, siglo XVII.
EXPOSICIÓN TEMPORAL
Comisariado: Juan Carlos Rubio Masa y Guadalupe Rubio Navarro.
Poema: José Ángel Losada Gahete
Montaje: José Carlos Muñoz Barrero, Juan Piédrola Coronel, Manuel Rodríguez Cordón, Justa Tejada Becerra, Victoria Polo Serrano y Esther Piédrola Díaz.
Cartelería: Diego de Eloisa y Juan Vázquez Pons.
Imprenta: Rayego, S.L.
CONTEMPLAD EL ÁRBOL DE LA CRUZ
75 años de la Hermandad del Silencio
23 de octubre de 2021 - 23 de enero de 2022
MUSEO SANTA CLARA
Zafra